viernes, 16 de agosto de 2013

Seguir Estudiando



Una vez que finalizamos nuestras carreras, la primera pregunta que muchos nos hacemos es ¿y ahora qué hago? parece que los días se convierten en semanas y las semanas en meses. Hacer los trámites para obtener el título, esperar para firmarlo, luego esperar para que lo firmen el rector y la decana y por último (etapa en la que me encuentro) hacer los trámites ante la  Suprema Corte de Justicia para jurar y comenzar a ejercer.

 En mi caso, la espera  y la lejanía de facultad me hicieron dar cuenta de cuánto extrañaba la vida universitaria. Muchos de mis amigos dicen que cuando se reciban no volverán a poner un pie en la facultad, pero para mí, recibirme fue una experiencia liberadora y emotiva a la vez. Deseaba hacer tantas cosas para las que antes no tenía tiempo!! y a su vez deseaba perfeccionarme, sentí una presión enorme por ser una más entre tantos abogados y me puse a buscar algo para suplantar lo que era tener que ir a clases todos los días.
 

La respuesta a todos mis males fue inscribirme a un curso para graduados, descubrí que la UdelaR tiene cursos de “educación permanente” y que los mismos son accesibles, teniendo en cuenta lo que cuesta hacer un postgrado. No les voy a hablar de números pero sólo les voy a decir que los postgrados son en dólares y que su duración tiende a ser de 4 a 5 semestres. En cambio, los cursos para graduados  duran de 6 a 8 clases y su costo es significativamente menor.

Si te encuentras en la misma situación que yo y estás buscando tu primer “empleo jurídico” seguramente no dispongas del dinero ni del tiempo para acceder a un postgrado pero los cursos para graduados siempre son una muy buena opción. Además otras universidades los están ofreciendo y creo que vale la pena darles una ojeada.

Debo admitir, que ni bien me anoté en el primero ( sobre la Reforma del CGP) me anoté en otro (Responsabilidad Civil y Common Law) y estoy fascinada. Primero porque he tenido la oportunidad de conocer a personas a quienes admiro y segundo porque siento que, (por más tonto que suene) estoy aprendiendo muchísimo.

Con este post no busco hacer propaganda a ninguna Institución, quiero dejar eso en claro, lo que busco es difundir algo que me parece una oportunidad maravillosa para todos aquellos profesionales que están recién recibidos ( o no) y se enfrentaron a cambios en la legislación o simplemente quieren profundizar algún tema.

En otro post les voy a comentar cómo es la modalidad de clase y qué podemos esperar cuándo nos anotamos para uno de estos cursos.

SALUDOS

 <a href="http://www.flickr.com/photos/ijames/112866961/" title="Classroom Chairs 2 por James Sarmiento (old account), en Flickr"><img src="http://farm1.staticflickr.com/46/112866961_24b61b7cf5.jpg" width="500" height="375" alt="Classroom Chairs 2"></a>

 

viernes, 2 de agosto de 2013

ABOGAD@ Y BLOGGER


 
Recientemente el crecimiento de blogs jurídicos se ha ido por las nubes, desde los más tímidos que postean alguna nueva ley o novedad, hasta los más arriesgados que se atreven a dar su opinión sobre los temas más diversos.

Esto es algo que según los expertos sirve para mejorar el contacto cliente – profesional así como para crearse un nicho dentro de la jungla profesional.

Sin embargo, después de hacer un recorrido por el floreciente mundo de los blogs jurídicos he notado algunas cosas que por decirlo de alguna manera, son preocupantes:

Primero, la falta de protección al contenido de dichos blogs. Cuando el blog deja de ser un pasatiempo y se convierte en parte del trabajo, es justo que el mismo sea reconocido y no es precisamente poniendo el nombre y la foto como el trabajo adquiere relevancia sino patentándolo. Si bien somos parte de la cultura del “compartir” y del “me gusta”; tener una licencia es en muchos casos gratis y solo demora unos minutos.

Segundo, no tener un dominio propio. La mejor manera de estar protegidos (y atraer tráfico) es tener un dominio propio, la desventaja es que los dominios son pagos. La mayoría de los que recién nos adentramos a la jungla no podemos invertir en uno más el programa de cuenta segura, etc. Sin embargo, existen algunos dominios gratuitos pero debo confesarles que son un tanto peculiares y complejos por lo que ante la duda, es preferible esperar

Tercero, no tener una fan page. Hay que admitirlo, el que no está en Facebook, no está en el mundo  y no tener una fan page es un error ya que dependiendo de la configuración que le demos a nuestro blog, la gente podrá o no seguirnos y además no todo el mundo sabe cómo seguir un blog, que puede ser bastante complicado si el seguidor en potencia no tiene un blog propio.

Cuarto, no tener una cuenta en Twitter que haga referencia al blog. Señores/as este es un mundo globalizado y principalmente es el mundo de las redes; no hay excusa para no tener una fan page y una cuenta de Twitter. Lo bueno de esta red social es que nos permite seguir a aquellas personas que nos resultan de interés y atraer clientes.

Quinto y último, confundir nuestro perfil personal con nuestro perfil laboral. Debemos tener esto muy en claro, es muy bueno hacer contactos y mucho mejor hacer amigos, pero esas fotos de la fiesta de disfraces a la que asistimos hace unos meses, no representan la mejor imagen profesional. Por eso, solo debemos agregar a nuestro perfil personal a aquellas personas que conocemos; separar el perfil profesional del personal es clave, en especial con las notificaciones de  “has sido etiquetado”.

Saludos